En el marco de las acciones provinciales por la salud mental, el Gobierno desplegará este jueves de una jornada en la Plaza Pringles con talleres, la línea de ayuda 911 disponible las 24 horas y un abrazo colectivo.
En conmemoración del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, que se celebra cada 10 de septiembre, el Gobierno de la Provincia de San Luis desarrolla durante todo el mes una serie de actividades de sensibilización, prevención y promoción de la salud mental. La propuesta central tendrá lugar este jueves 10 de septiembre en la Plaza Pringles, de 10:00 a 14:00, bajo la organización del Servicio de Prevención y Asistencia al Suicidio del Hospital de Salud Mental en conjunto con otros servicios del sector.
Durante la jornada central se realizarán talleres orientados a fortalecer la comunicación y el acompañamiento, además de un abrazo colectivo alrededor de la plaza a las 12:30. De manera simultánea, los centros de salud de toda la provincia llevarán a cabo diversas actividades informativas, mientras que se habilitó la consigna digital #SanLuisAbraza para que la comunidad participe a través de las redes sociales.
La coordinadora del área de Prevención del Suicidio, Elena Valerio, presentó la iniciativa desde la Casa de Gobierno y destacó la necesidad de involucrar a toda la sociedad en la contención emocional. Valerio subrayó que la prevención no es una tarea exclusiva de los profesionales de la salud, dado que a quienes atraviesan un momento de desesperación se les dificulta pedir ayuda directamente. Por ello, instó a familiares, amigos y allegados a capacitarse para saber cómo actuar y acompañar.
Asimismo, la funcionaria recordó que la línea telefónica 911 funciona las 24 horas como una vía de acceso directa al Servicio de Prevención y Asistencia al Suicidio. Ante una llamada, la demanda es derivada de inmediato a profesionales en psicología. Este canal también está disponible para orientar a familiares o personas cercanas que no sepan cómo intervenir ante una crisis.
Entre sus recomendaciones, Valerio advirtió sobre la importancia de no naturalizar ni tomar como chistes ciertas expresiones cotidianas vinculadas a la muerte, tales como "si me va mal en la prueba, me mato". Ante este tipo de frases, enfatizó la necesidad de detenerse, preguntar a la persona qué siente y escuchar sin minimizar el dolor ni invalidar sus emociones. Finalmente, la profesional alertó sobre el impacto de las redes sociales —que suelen mostrar visiones parciales de la realidad— e hizo un llamado a propiciar espacios de diálogo profundo y fortalecer los vínculos interpersonales positivos.