La Justicia ordenó la captura de Mariela Altamirano, y de su pareja, Maicol González tras confirmarse que el niño presentaba lesiones crónicas y un fuerte traumatismo craneal. El padre de la víctima había denunciado maltratos de manera reiterada meses antes de la tragedia.
La investigación por la muerte de Ángel López, el niño de 4 años que falleció en Comodoro Rivadavia, dio un vuelco determinante este domingo por la noche. Tras recibir los resultados preliminares de la autopsia y diversos informes médicos, la Justicia ordenó la detención de su madre, Mariela Altamirano, y de su pareja, Maicol González, quienes quedaron imputados como presuntos coautores de homicidio agravado por el vínculo.
El caso, que mantiene en vilo a la provincia de Chubut y al país, se agravó tras confirmarse que el pequeño presentaba traumatismos previos a su ingreso al Hospital Regional el pasado 5 de abril. El informe forense contradice la versión inicial de la madre, quien había asegurado que el niño se descompensó mientras dormía. Por el contrario, los peritos detectaron lesiones en la zona craneal que datarían de al menos diez días antes del fallecimiento, lo que refuerza la hipótesis de un entorno de violencia sostenida.
La detención fue solicitada por el fiscal Facundo Oribones ante el riesgo de fuga y se hizo efectiva en operativos simultáneos: Altamirano fue trasladada a una dependencia en Rada Tilly, mientras que González quedó alojado en la comisaría de General Mosconi. Ambos serán indagados este martes, enfrentando una posible pena de prisión perpetua.
El padre del niño, Luis López, había denunciado en reiteradas oportunidades el maltrato que sufría su hijo y existían registros de video donde el pequeño manifestaba su deseo de no regresar con su madre durante el proceso de revinculación. La actuación de la Justicia y del Servicio de Protección de Derechos también quedó bajo la lupa por haber desestimado las alertas previas que podrían haber evitado el trágico desenlace.