La advertencia del neurólogo Javier Sanabria sobre las pantallas: “Hoy tenemos chicos que no hablan”
- 02/09/2026 09:35 hs
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El neurólogo advirtió sobre el impacto de la exposición temprana e intensiva a las pantallas en el neurodesarrollo infantil. Señaló consecuencias en el lenguaje, la conducta, las habilidades sociales y el sueño, y remarcó la necesidad de que familias, instituciones educativas y el Estado intervengan ante un problema que considera cada vez más grave.
DR. JAVIER SANABRIA
El Dr. Javier Sanabria, reconocido especialista en neurología y neurodesarrollo, alertó sobre los efectos que el uso temprano y excesivo de celulares, tablets y otros dispositivos puede provocar en los niños. Sus declaraciones se produjeron en el marco de una charla que brindará este miércoles 2 de septiembre en el Colegio Médico de Río Cuarto, bajo el título “¿Qué le estamos haciendo a nuestros hijos? El impacto de las pantallas en el neurodesarrollo”.
“Hace ya 20 años que venimos planteando el efecto que tienen las pantallas en el lenguaje, en la conducta y en las habilidades sociales de los niños, y esto ha ido empeorando”, sostuvo Sanabria.
El especialista remarcó que la edad de inicio y el tiempo de exposición son factores determinantes. “Mientras antes los niños estén en contacto con el celular, mientras más tiempo pasen y mayor variabilidad de dispositivos tengan a su alcance, peor son las consecuencias en el desarrollo cerebral”, afirmó.
Uno de los primeros signos de alarma, según explicó, aparece en el lenguaje. “Hoy tenemos chicos que no hablan. Si uno tiene que plantear cuál es el principal déficit y el primer llamado de atención de que un chico estuvo mucho con tablet, el problema es el lenguaje”, señaló.
Sanabria explicó que el desarrollo infantil requiere interacción con otras personas y experiencias concretas. “No aprendemos solos. Aprendemos con un otro”, resumió, y destacó la importancia de hablar, jugar, leer cuentos, cantar, bailar y compartir actividades.
También vinculó las dificultades del lenguaje con problemas de conducta y regulación emocional. “Un chico que no habla, primero que sus emociones no las puede expresar”, explicó. Esto puede traducirse, según indicó, en reacciones desmedidas, dificultades para esperar y problemas para controlar la conducta.
El neurólogo sostuvo además que algunos efectos pueden mejorar si se modifican los hábitos, especialmente cuando la intervención se realiza de manera temprana. Relató casos de niños de alrededor de dos años con ausencia de lenguaje y severos trastornos de conducta que mostraron “mejoras de forma abismal” luego de retirar las pantallas y modificar sus rutinas de sueño y de vida.
Sin embargo, advirtió que no siempre es posible revertir completamente las consecuencias: “Ese daño que está hecho a muy temprana edad, es muy difícil resolverlo por completo”.
Otro de los aspectos centrales señalados por Sanabria fue el sueño. “Parte de nuestro aprendizaje es gracias a que dormimos”, explicó, y sostuvo que la mala calidad del descanso afecta directamente los procesos vinculados con el aprendizaje y la consolidación de la memoria.
El especialista también llamó a no cargar exclusivamente sobre las familias la responsabilidad por el problema. “No es completamente responsabilidad de los padres”, afirmó, y reclamó políticas públicas y una mayor participación del Estado.
Una de las ideas centrales de su explicación es que el problema no sería solamente “la pantalla” como estímulo visual, sino que el cerebro infantil estaría recibiendo una cantidad e intensidad de estímulos que interfieren con los procesos naturales de desarrollo.
En la entrevista lo resume de manera contundente: “Tenemos áreas que han conectado, pero que han cerrado un circuito de forma muy rápida, muy temprana”.
Y agregó que estos hallazgos no se basan únicamente en su experiencia clínica, sino en estudios realizados mediante resonancias magnéticas y seguimientos de niños a distintas edades, que muestran modificaciones en los tractos de conexión cerebral y una relación con aspectos conductuales.
Sobre la corteza cerebral, explicó que si se realiza mucho uso de pantallas donde se encuentra la sustancia gris, aparece “más delgada” y con “menos surcos”.
Las fibras de sustancia blanca, que permiten la comunicación rápida entre distintas áreas cerebrales, serían “cada vez menores y más cortas” y no alcanzarían a cubrir toda la superficie.
Entonces, estos cambios se relacionan con una exposición demasiado temprana e intensa a las pantallas y con una alteración del proceso normal de maduración y conectividad cerebral.
En ese sentido, destacó el trabajo que se viene impulsando desde el Foro de la Salud de Río Cuarto, con la participación de universidades, colegios profesionales y distintas instituciones, con el objetivo de generar información local y promover medidas de concientización.
Finalmente, Sanabria reivindicó el valor de las actividades alejadas de las pantallas. “Cómo el jugar, el estar con otros, el leer, que le leamos nosotros cuentos a los chicos, cómo compartamos juegos de mesa, cómo el canto, el baile, todo eso está demostrado que mitiga los efectos negativos de las pantallas”, sostuvo.
La charla del Dr. Sanabria será este miércoles 2 de septiembre a las 19.30, con participación gratuita y modalidad virtual.