El frío, el viento y la calefacción pueden dejar los labios secos, tirantes y con pequeñas grietas. Los hábitos que ayudan a protegerlos y mantenerlos hidratados durante toda la temporada.
Cuando llegan las bajas temperaturas, la piel suele ser una de las primeras en sentir los efectos del invierno. Y si bien solemos prestar atención al rostro o a las manos, hay una zona que muchas veces queda relegada y que también sufre especialmente durante esta época del año: los labios.
Su piel es mucho más fina que la del resto del cuerpo y cuenta con muy pocas glándulas sebáceas, las encargadas de producir los lípidos que ayudan a protegerla y mantener la hidratación. Por eso, el frío, el viento, la baja humedad ambiental y los ambientes calefaccionados pueden provocar resequedad, descamación y grietas.
Además, algunos hábitos cotidianos que parecen inofensivos pueden empeorar el problema. Humedecer los labios con saliva cuando se sienten secos o respirar habitualmente por la boca favorecen la pérdida de agua y aumentan la sensación de tirantez.
La buena noticia es que algunos cuidados simples pueden marcar una gran diferencia. La clave está en reforzar la hidratación y evitar ciertas conductas que terminan dañando aún más una zona especialmente sensible.
Los hábitos que ayudan a prevenir la sequedad
- Mantenelos hidratados: Además del clásico bálsamo labial, podés aprovechar algunos productos de tu rutina facial. Los sérums que contienen ácido hialurónico o ceramidas pueden aplicarse también sobre los labios para aportar hidratación extra. Después, es recomendable sellar esa humedad con una capa de vaselina o manteca de cacao. Un truco práctico es dejar el producto específico para labios junto a las cremas faciales para no olvidarte de usarlo.
- Evitá ciertos alimentos: Cuando los labios están sensibles o agrietados, algunos alimentos y bebidas pueden aumentar la irritación. Las comidas picantes y el café muy caliente suelen generar más molestias y contribuir a la sensación de resequedad.
- No te saques las pielcitas: Puede ser difícil resistir la tentación, pero arrancar la piel descamada suele empeorar la situación. Además de retrasar la recuperación, puede provocar pequeñas heridas que aumentan la sensibilidad y el riesgo de irritación. Cada vez que sientas ganas de hacerlo, aplicá un bálsamo reparador para aliviar la incomodidad y ayudar a regenerar la piel.
- Moderá el uso de labiales mate: Los labiales mate o de larga duración suelen ser más secos que otras fórmulas. Si los utilizás con frecuencia, es recomendable compensar con una rutina nutritiva por la noche que ayude a restaurar la barrera natural de los labios. Una crema reparadora o una mascarilla labial antes de dormir pueden convertirse en grandes aliadas durante el invierno.
- Evitá las exfoliaciones agresivas: Aunque durante años los scrubs labiales fueron una recomendación frecuente, hoy muchos especialistas sugieren evitarlos cuando los labios están sensibilizados. En lugar de recurrir a exfoliaciones mecánicas, se pueden utilizar exfoliantes suaves de baja concentración con activos como ácido mandélico o ácido lactobiónico, que favorecen la renovación celular sin generar irritación adicional.
OH LALA!