La suegra de Nahuel Gallo enfrentó a diputados chavistas y exigió la liberación inmediata del gendarme
- 11/02/2026 10:35 hs
COMPARTIR EN:
Yalitza del Valle García ingresó a una reunión parlamentaria para reclamar respuestas sobre su yerno, quien permanece secuestrado en Venezuela sin información oficial, contacto ni acceso a defensa particular.
La suegra del gendarme argentino Nahuel Agustín Gallo irrumpió en una reunión de diputados oficialistas en Caracas para exigir la liberación inmediata de su yerno, secuestrado por el régimen desde hace más de 14 meses en Venezuela sin información oficial sobre su paradero, sin acceso a defensa privada y sin contacto con su familia.
El episodio se produjo durante un encuentro interno de la Asamblea Nacional, donde Yalitza del Valle García, abogada y madre de María Alexandra Gómez —pareja de Gallo—, obtuvo autorización excepcional para ingresar y exponer el caso. Frente a los legisladores chavistas, relató el recorrido iniciado en diciembre de 2024 para intentar conocer el destino del ciudadano argentino, arrestado en un paso fronterizo y mantenido desde entonces en una situación que la familia califica como desaparición forzada.
“Esperé mucho este momento”, afirmó García al comenzar su exposición, de acuerdo a la desgrabación del encuentro. Se presentó formalmente ante los diputados y recordó que su yerno fue detenido el 8 de diciembre de 2024 en San Antonio del Táchira, cuando ingresaba a Venezuela con una carta de invitación firmada y visada por ella. Detalló que todos los documentos estaban en regla y que el viaje tenía fines exclusivamente familiares.
Gallo, integrante de la Gendarmería Nacional Argentina, había viajado desde su país para reencontrarse con su pareja y su hijo pequeño en Puerto La Cruz, ciudad natal de García, en el estado Anzoátegui. El plan era permanecer en Venezuela hasta fin de año y luego regresar a Argentina, pero eso nunca ocurrió.
“Su único delito es ser gendarme”, sostuvo García ante los parlamentarios. “Pero no venía como gendarme, venía como ciudadano argentino”.
Desde el momento de la detención, la familia asegura no haber recibido información oficial sobre su situación procesal, su estado de salud ni el lugar donde se encuentra. Tampoco pudo comunicarse con su entorno ni recibir visitas. García explicó que, al no ser familiar directa, las autoridades le niegan datos formales y tampoco le permitieron ejercer como abogada defensora.
“Soy su suegra, no soy familia directa, no me dan información. Pero también soy abogada y quise ejercer la defensa privada. Se me prohibió”, expresó.
Según su testimonio, los primeros días posteriores al arresto estuvieron marcados por incertidumbre absoluta. En San Antonio del Táchira, los funcionarios le indicaron que debía trasladarse a distintos organismos sin brindarle precisiones. Recorrió en moto desde San Cristóbal hasta la frontera, visitó dependencias de la Guardia Nacional, la Dirección General de Contrainteligencia Militar y el Ministerio Público, sin obtener respuestas.
En medio de esa búsqueda, García relató uno de los episodios más impactantes de su intervención: un vecino le sugirió consultar a un hombre identificado como integrante de una organización guerrillera. Según García, ese desconocido sabía más sobre el paradero de su yerno que las autoridades venezolanas.
“Se lo llevaron para Caracas”, señaló el hombre, según su relato. “Sabía más él que la Guardia Nacional”, enfatizó ante los diputados.
A partir de esa información informal, decidió viajar a la capital. Desde enero de 2025, permanece de manera intermitente en Caracas intentando destrabar el caso por distintas vías institucionales.
García denunció también haber sido objeto de seguimientos, intimidaciones y presiones. Uno de los episodios más delicados ocurrió el 25 de diciembre de 2024, cuando asistió junto a su hija a una iglesia para rezar por la liberación de Gallo. Según narró, una patrulla de contrainteligencia las siguió y permaneció durante semanas frente a su residencia.[Víctor, el hijo de Nahuel]
Víctor, el hijo de Nahuel Gallo, espera a su padre hace más de 430 días“Hasta el sacerdote tuvo que intervenir para que no nos llevaran presas. Estuvieron semanas afuera de la casa. Vivíamos con miedo”.
De acuerdo con su testimonio, agentes incluso amenazaron con detener al vigilante del edificio si no les permitía el ingreso. La familia decidió limitar sus movimientos y reducir al mínimo su exposición pública durante ese período.
En paralelo, García y su hija iniciaron gestiones ante el Ministerio Público. Presentaron denuncias en distintas jurisdicciones, tanto en la frontera como en Caracas. Ninguna, aseguró, obtuvo respuesta formal.
A comienzos de 2025, optaron por acercarse directamente al fiscal general chavista, Tarek William Saab, durante jornadas públicas organizadas en plazas de la ciudad. En cuatro oportunidades lograron abordarlo brevemente y plantearle el caso.
La última vez, el episodio derivó en un momento de tensión. María Alexandra Gómez se acercó al funcionario con su hijo en brazos, entonces de un año y medio. Actualmente, el niño ya tiene tres años y no volvió a ver a su padre.
Según el relato de García, Saab reaccionó con molestia y acusó a la joven de perseguirlo. “¿Cómo no te voy a perseguir si mi marido está desaparecido?”, respondió ella entre lágrimas. El personal de seguridad intervino y la familia se retiró.
Durante su exposición ante los diputados, García también rebatió las versiones difundidas por medios oficialistas y voceros del régimen. Denunció que se intentó vincular al gendarme con supuestos planes violentos y conspiraciones sin aportar pruebas.
“Dijeron que venía a matar a Delcy (Rodríguez), que era terrorista, que traía armas. Todo mentira. También dijeron que tenía otra esposa, que mi hija no era su pareja. Todo falso”.
La familia afirma haber presentado documentación que acredita la relación entre Gallo y Gómez, así como el carácter turístico del viaje, sin que esas pruebas modificaran la situación del detenido.
A lo largo de su intervención, García repitió reiteradamente la palabra “desaparecido”. Para ella, la ausencia de información sobre el paradero y el estatus legal de su yerno constituye una desaparición forzada. “Hoy tiene más de 400 días desaparecido”, subrayó.
La denuncia coincide con la postura que la familia sostiene ante organismos de derechos humanos y autoridades diplomáticas argentinas. Según informaron en distintas presentaciones, no existe constancia pública de una causa judicial formal ni de una imputación concreta.
Fuentes cercanas al caso indicaron que Gallo habría sido trasladado inicialmente a centros de detención vinculados a organismos de inteligencia y luego derivado a cárceles del sistema penitenciario, pero esas versiones nunca fueron confirmadas oficialmente. Hoy está alojado en El Rodeo 1.
Durante la reunión en la Asamblea Nacional, García adoptó un tono directo y emotivo. Recordó que su yerno es padre de un niño pequeño, que su hija quedó sola en un país extranjero y que la familia atraviesa una situación económica y emocional crítica.
“Mi hija quedó con un hijo sin padre, sin respuestas, sin justicia”.
García mencionó también su situación personal. Vive sola en Puerto La Cruz desde que sus otros hijos emigraron a Argentina por la crisis económica. La llegada de Gallo representaba una oportunidad para recomponer la vida familiar. “Todo estaba planificado. íbamos a estar juntos hasta diciembre. Después se iban a ir. Nunca pasó”.
La intervención concluyó con un pedido explícito a los legisladores chavistas para que intercedan ante los organismos de seguridad y el Poder Judicial. Exigió la liberación inmediata de su yerno y reclamó también por otros detenidos en situaciones similares.
“Así como pido por Nahuel, pido por todos los presos políticos”.
El episodio generó impacto en ámbitos políticos y diplomáticos. No es frecuente que familiares de detenidos extranjeros puedan exponer directamente sus casos ante bloques oficialistas en la Asamblea Nacional, ya que habitualmente los reclamos se canalizan a través de organismos internacionales o embajadas.
En este caso, la intervención fue posible gracias a gestiones previas y a la insistencia de la mujer, que desde hace más de un año recorre oficinas, tribunales y organismos públicos sin resultados concretos.
Desde el entorno de la familia señalaron que la exposición pública busca reactivar gestiones diplomáticas y generar presión internacional. Argentina realizó reclamos formales por vías consulares, sin avances significativos hasta el momento.
El caso de Gallo se enmarca en un contexto más amplio de detenciones de ciudadanos extranjeros en Venezuela, en muchos casos bajo acusaciones de espionaje, conspiración o terrorismo. Organizaciones de derechos humanos han denunciado reiteradamente la utilización de estas causas como herramientas de presión política.
En los últimos años, varios gobiernos latinoamericanos reclamaron por la situación de sus ciudadanos detenidos en el país caribeño. Algunos fueron liberados tras negociaciones diplomáticas, mientras otros continúan presos sin procesos transparentes.
Para la familia de Gallo, la incertidumbre es el mayor drama. No saben en qué condiciones se encuentra, si recibe atención médica adecuada ni cuándo podrá comunicarse con su hijo.
“Ni una llamada, ni una carta, nada”, reiteró García ante los diputados.
Allegados a la mujer señalaron que el desgaste emocional es extremo. Vive entre Caracas y Puerto La Cruz, depende de la ayuda de familiares y amigos y dedica casi todo su tiempo a gestiones vinculadas al caso.
La desgrabación del encuentro revela momentos de quiebre emocional, interrupciones y comentarios de terceros que acompañaban la exposición. En varios pasajes, la voz de García se quiebra y debe recomponerse para continuar.
A pesar de ello, mantuvo un discurso centrado en fechas, documentos y recorridos administrativos, con el objetivo de demostrar que agotó todas las instancias legales disponibles.
Víctor, el hijo de Nahuel Gallo, espera a su padre hace más de 430 días“No estoy inventando nada. Todo lo denuncié, todo lo presenté”.
Hasta el momento, ningún organismo oficial venezolano emitió un comunicado específico sobre su exposición en la Asamblea, ni hubo anuncios sobre una eventual revisión del caso.
Mientras tanto, la familia continúa apostando a la visibilidad pública como única herramienta. Difunden el caso en redes sociales, participan en entrevistas y mantienen contacto con organizaciones de derechos humanos en distintos países.
Para García, la exposición ante los legisladores fue un paso más en una lucha que define como desigual. “No me voy a rendir”, repite en cada intervención.
A más de 430 días de la detención, el futuro de Nahuel Gallo sigue siendo una incógnita. Su hijo crece sin verlo, su pareja vive entre la esperanza y el agotamiento, y su suegra se convirtió, casi por necesidad, en la principal vocera de un reclamo que aún no encuentra respuesta.