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jueves, agosto 11, 2022
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Pido Gancho

Marina Motta, Terapeuta en Descodificación Mente Cuerpo y Alma y certificada en Mindfulness e Inteligencia Emocional nos habla de cómo acompañar amorosamente los procesos para darle lugar al entendimiento de lo que nos atraviesa. Una columna para leer desde el corazón.

 

A veces el corazón y el cuerpo piden gancho.

Toca meterse adentro, habitar nuestros cuerpos y sentirnos.

Necesitamos silencio para poder escuchar de manera consciente cada mensaje.

Frenar para observar.

Atender mis emociones,  en qué parte del cuerpo la estoy sintiendo, cuál es su intensidad.

Acompañar amorosamente los procesos para darle lugar al entendimiento de lo que nos atraviesa.

Necesito  tiempo, espacio y mucha presencia para liberar aquello que lloro, guardo, niego, resisto, me puede, no puedo, me da miedo, para que esa energía sea devuelta, resignificada, porque es todo eso que nos pasa lo que nos va a traer de nuevo a nosotros, en otra versión.

Cuidar nuestro templo que, no es más ni menos, el cuerpo, la mente y el alma.

Somos un todo perfectamente encastrado, cuando falla uno, el otro resiente.

No hay puntada sin hilo, todo está perfectamente orquestado para funcionar en colaboración, todos necesitan la misma atención.

Vamos entendiendo que si me duele la espalda y pongo el foco sólo ahí, estoy arreglando sólo una partecita del todo.

Y ahí vamos, comprendiendo, cuestionando, haciéndome cargo, aprendiendo a ser coherente con lo que pienso, siento y hago.

Es momento de encontrar otra manera de vincularnos con nosotros y eso decantará en la relación que establezca con los demás.

Hacer menos y ser más, en lo esencial, en lo autentico, en la honestidad,  en lo que realmente soy aunque a veces resulte incómodo.

Empezar a integrar lo que es, y dejar de insistir en lo que debería o ya fue.

Cambiar de perspectiva y comenzar a vernos sin filtros cuando somos luz y cuando somos sombras.

Bajar la guardia, la resistencia, el control.

Aceptar que todo está siendo como es, aunque a veces no sepamos bien para qué, cómo, cuándo ni dónde y así ir construyendo significados profundos en las experiencias  que nos toquen transitar.

Dar lugar a la vulnerabilidad, la compasión y el perdón.

Aceptar que nada es absoluto, a veces cuando mezclamos blanco y negro se vuelve gris, y aparece el camino del medio como opción y está perfecto.

Agradecer que la vida es y se expresa a través de nosotros, se expande, se contrae, es quietud. movimiento, es cíclica, nos atraviesa, en fin… estamos vivos. 

Es urgente:

Volver al compás de la respiración.

Sentir como late el corazón.

Poner los pies descalzos en la tierra.

Enfocarnos en lo esencial.

Cada vez más convencida de que no somos seres humanos viviendo un experiencia espiritual, somos seres espirituales viviendo una experiencia humana, conectar con esa huella estelar es lo que nos conecta una y otra vez con la vida.

Cuánto espacio hay en tu vida para vos?

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